viernes, 8 de febrero de 2013

IV. LA PROCLAMA DEL REINO: LAS BIENAVENTURANZAS.


La utopía del reino de Dios o sociedad nueva la concreta Jesús en las bienaventuranzas, en particular en las ocho que presenta el evangelio de Mateo (Mt 5,3-10). En ellas se formulan las condiciones indispensables para que se vaya realizando la nueva sociedad, la liberación que su existencia va efectuando en la humanidad, las nuevas relaciones que crea y la felicidad que proporciona (4).

En el evangelio de Mateo, la estructura de las bienaventuranzas es la siguiente: la primera y la última, ambas en presente (Mt 5,3 .10: «porque de ésos es el reino de los cielos» o, mejor, «porque ésos tienen a Dios por rey»), constituyen el marco para las otras seis. Las seis intercaladas se dividen en dos grupos: las tres primeras (2.ª,3.ª Y 4.ª) expresan en futuro el paso de una situación negativa a otra positiva (5,4-6: del sufrimiento al consuelo, de la sumisión a la libertad, de la injusticia a la justicia); las tres del segundo grupo (5.ª, 6.ª y 7.ª) expresan tres modos de ser o de actuar positivos a los que corresponden experiencias de Dios (5,7-9: ayuda para los que ayudan, visión de Dios para los que actúan con sinceridad, condición de hijos de Dios para los que trabajan por la paz).
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(4). Para las bienaventuranzas, véase F. Camacho, La proclama del Reino. Análisis semántica y comentario exegético de las Bienaventuranzas de Mt 5,3·10, Cristiandad, Madrid 1986.

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